Sin embargo de esta creación los más notables historiadores ecuatorianos del siglo XIX, Pedro Fermín Cevallos y Federico González Suárez, criticaron la manera en que se había descuidado el patrimonio documental, y coincidieron en emplear la palabra "incuria" (negligencia, descuido), para calificar la manera en que se habían desatendido la memoria documental.
Durante las primeras décadas del siglo XX, intelectuales de todas las tendencias ideológicas, desde Jacinto Jijón y Caamaño (conservador) hasta Enrique Terán (socialista) o Roberto Andrade (liberal) reclamaron el grave perjuicio que la desatención sistemática de los repositorios documentales representaba para el país. (Bustos, 2009, pág.154)



